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Agradecimiento del entrenador a sus jóvenes jugadores

La carta más emotiva del fútbol base

Escrito por ElDesmarque

Lunes, 24 Abril 2017 20:04
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El equipo de Carlos Díaz.
El equipo de Carlos Díaz.

A pesar de que en los últimos tiempos se han vivido momentos muy complicados e imágenes denunciables en partidos de fútbol base con peleas entre padres y llantos de niños, hay quienes todavía saben llevar este deporte como se debe llevar. Y también como se debe estar con los niños. Es el caso de Carlos Díaz, entrenador del equipo de primer año de Prebenjamines de la Escuela de Fútbol de Gerena (Sevilla), que ha escrito a sus jugadores una carta de agradecimiento por todo el tiempo que han pasado juntos. Eso sí es el fútbol.

Así reza la carta de este entrenador: "Ayer se cumplieron seis meses desde que este equipo jugó su primer partido. Un primer partido con niños que, en su mayoría, no habían jugado juntos el año pasado. Un primer partido en el que no había un portero definido. Un primer partido en el que tanto Francis como yo sabíamos que este pequeño grupo de grandes niños darían la talla.

Cuando las cosas pasan tan rápido es por algo claro: es porque se han disfrutado al máximo. Terminábamos de disfrutar de un partido cuando teníamos otro y es impresionante el vínculo tan grande y el compromiso difícilmente superable de todos vosotros, nuestros padres, con los entrenadores, llevando por bandera el respeto hacia nosotros, los niños y los árbitros.

El respeto de una persona se lo gana uno con el saber estar, el compañerismo y la educación que se ofrece y que a su vez se recibe, y tanto Francis como yo, estamos muy orgullosos de haber conseguido esa simbiosis con todos vosotros. Teníamos muy claro que si algún padre no se comprometía al 100% en partidos fuera de casa, entrenamientos, comportamiento… nuestro compromiso sería el mismo que recibiéramos por respeto a los niños y al resto de padres. Pero ahora, final de temporada, podemos decir con la boca bien grande que ha sido algo increíble, y por otra parte, predecible. Predecible, porque desde un primer momento supimos de ese compromiso y de ese saber estar.

Alejandro, nuestro portero, ese niño que…decía que se ponía de portero por no correr. Pues que gran suerte, tener un niño que no quiera correr pero haya aprendido algo desde cero como él. Envidiable. Con mayúsculas. Tremendo desarrollo de este niño en algo que jamás había practicado. Posicionamiento… saber donde se pasa el balón… cuando se sale…como se recibe el balón… cómo ancla la rodilla en el suelo… sencillamente qué alegría haberte tenido Alejandro. Gracias por el enorme esfuerzo que has hecho porque gracias a ti todo ha sido más fácil.

Manuel… un Marcelo pero en pequeño. Fuerza… nervio…velocidad… coraje… interioriza dónde se debe pasar la pelota… un seguro de vida. Gracias Manuel por esa adaptación, gracias por no llorar ya cuando te equivocas. Y gracias por esa sonrisa cuando entrenamos o tus compañeros marcan gol.

David, ese niño al que se le “va la pinza” y se parte de risa cuando se lo digo. Niño con una vitalidad… velocidad… y que es el complemento perfecto atrás para que seamos, a día de hoy, el segundo equipo que menos goles recibe. Gracias David por tus locuras… tu risa de niño… y por ser tan obediente cuando intentamos enseñarte algo.

Aitor Fernández, eras mi reto personal. A principio de la temporada le dije a Francis… “Aitor Fernández… si lo domo es de los mejores defensas de la liga”. Y lo eres Aitor. Niño sin miedo… con potencia… con velocidad… desparpajo… fuerza… eres sin duda la envidia de una defensa que cualquier entrenador querría tener. Te falta rechistar menos… pero lo propio de la edad.

Héctor Barladeanu, el más pequeño en estatura, pero el más grande en nervio y corazón… en locura… una locura que te hace diferente al resto. Gracias a su madre Natalia por el esfuerzo que haces con él.

Qué decir de ti José Juan, el niño con el mejor toque de la liga, mi pequeño Iniesta, que a veces te pierdes más que un caracol en la vela de un barco pero eres fundamental para organizar un equipo. Posicionamiento y un toque como pocos. Y gracias por esto de : “Carlos… ¿Yo también lo he hecho bien?”.

Cristian, mi pequeño Zidane. Gracias por tu obediencia, a veces elevada a su máximo exponente, gracias por estar conmigo estos dos años, gracias por sentirme orgulloso de tenerte habiendo sido testigo privilegiado de tu evolución. Has pasado de ser el cerrojo en la categoría bebés a ser el medio centro del equipo. Quieres abarcar tanto que a veces te faltan las fuerzas… pero estaré pendiente de ti mientras esté cerca porque tienes un futuro enorme.

Mis gemelos, Roberto y Juanjo que alegría me he llevado con vosotros. Los únicos que ven un balón en el aire y no temen por meter la cabeza. Por fin habéis dejado de ser los niños que cogíais el balón y corríais, a ser los niños que ven perfectamente el juego de bandas… tenéis fuerza y una picardía en los pies que os hacen diferentes. Me quedo con el detalle de Roberto hace un par de partidos, que remata un córner de cabeza y con el balón en juego se vino a la banda a decirme: “Míster he rematado de cabeza”. Gracias por vuestro vínculo con nosotros.

Domingo… qué cambio… la zurda de oro que venía sin hacer ruido… y solo te hicieron falta dos entrenamientos para verte correr de verdad, sin miedos, sin vergüenza y metiendo goles. Gracias por ese golpeo único y tu sonrisa permanente.

Antonio Flores, te hemos tenido presente tanto Francis como yo desde el día uno. Y creo que nuestro objetivo contigo está más que cumplido. Llegaste siendo tímido… poco participativo… y has pasado a ser el niño que queríamos: sin miedo, sin pegar un pase en falso… recibir el balón y no sentirte intimidado sino todo lo contrario. Tenías la confianza de que tus compañeros y entrenadores estaban a tu lado para apoyarte. En dos o tres años os acordaréis de estas palabras con Antonio. La etapa evolutiva del ser humano marca los tiempos…y el tuyo llegará… y verás cómo lo que has aprendido en este año es un cimiento más que sólido para continuar. Gracias por tu ternura y obediencia.

Pablo Tena, y en especial a ti Javier, su padre. Con tu perseverancia y paciencia has conseguido que Pablo supere sus miedos y, aunque sean dos meses después… Pablo es uno más. Pero vaya con Pablo… consiguió perder su fobia… tiene fuerza… adaptado tanto a jugar detrás como en medio campo. Chapó por ti Pablo. En meses has conseguido ser uno más y más siendo tu primer año y no habiendo pasado por iniciación deportiva. Gracias.

Rubén… otro reto personal. Y tan personal que me jugué una camiseta de esta escuela contigo para que metieras tu primer gol… y al final llegó. Llegó y vaya si llegó. El penalty más largo del mundo… y entró… y a tu padre le faltó un empujón para verlo con lágrimas en los ojos viendo a su Rubén marcar su primer gol… viendo a su Rubén correr… luchar… enorme tu evolución, enorme tu compromiso y enorme esas ganas que demuestras para volver a marcar.

Aitor León, mi pequeño pájaro… el pequeño 'bandarra', y no por ser golfete sino porque muero por tu picardía. Eso te hace único. Desparpajo… velocidad… golpeo… gracias por tus goles y por tu ingenio.

Y gracias a ti, renacuajo. Gracias Carlos… mi otro yo… tienes todo lo necesario para jugar al fútbol y disfrutar: velocidad, coordinación, técnica… y ya me encargaré yo de que siempre juegues con el carácter y fuerza de ayer. Aitor y tú nos habéis dado tardes inolvidables. Espero seguir disfrutando de vosotros, y… en especial de ti… mi niño.

Gracias Héctor Aguilar y Álvaro. Nos hubiera gustado que las cosas hubieran sido diferentes con ambos. Por los motivos que sean no ha podido ser y espero que sea en el deporte que sea, os enseñen al menos lo que aquí hemos intentado transmitir: disciplina, compañerismo, educación y respeto a los árbitros, esas personas que, sin su tiempo, dedicación y valor hacen posible que este deporte tan maravilloso se pueda realizar.

Y gracias a ti, Francis, compañero… por tu compañía, por tu capacidad de entender a los niños, por tu gran capacidad de transmitirles… Gracias por ser tu y hacer de esta aventura una de las mejores de nuestras vidas, de las de los niños y de las de sus padres

Muchas gracias a todos, coordinador, director, compañeros, por hacernos sentir orgullosos de pertenecer a esta escuela”.

Por Carlos Díaz y Francis

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