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La figura de Antonio Puerta como ejemplo de profesional

Más 16 para el fútbol

Escrito por Álvaro Ramírez

Domingo, 27 Agosto 2017 14:28
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Jesús Navas luce su dorsal 16, el que fue de Puerta.
Jesús Navas luce su dorsal 16, el que fue de Puerta.

El verano de 2007, en Marbella, el Sevilla FC completaba su pretemporada en el Olimpo. Tras dos años de éxitos continuados, tras un crecimiento imparable del club, la entidad, el equipo, los jugadores estaban en una auténtica nube. Todo parecía posible, ni el Sevilla ni sus integrantes tenían techo, ya lo habían traspasado. En una de las salas de aquel hotel de San Pedro de Alcántara, de aquel complejo futbolístico, sin embargo, había dos chavales que bromeaban un mediodía de tantos mientras hacían tiempo para la comida, siempre temprana en épocas de concentración. Esos dos chavales, sevillistas hasta la médula, de la casa, se llamaban Jesús Navas González y Antonio Puerta Pérez.

Quien lleva años siguiendo al Sevilla, quien conoció a todo jugador en las peores épocas, incluso al club, sabe que las cosas han cambiado mucho. De esperar en las puertas del vestuario con Don Mariano Martín Benito al lado, otro que nunca debió irse, o al menos que debió seguir enseñando unos años más, y cazar a los jugadores al vuelo, a sortear una serie de burocracias futbolísticas impuestas por los profesionales del vestuario. Sálvense todos compañeros de comunicación del club y de clubes, que en la mayoría de los casos ayudan a hacer más llana esa montaña burocrática. Pero aquel verano de 2007, con jugadores que habían pasado de ser proyectos a estrellas, ya se formalizaba ese cambio en el Sevilla, ya cristalizaba. Otros tiempos aterrizaban en el conjunto nervionense de la mano de los títulos, lógico hasta cierto punto. Ese mismo día que rescato en estas líneas ya resultaba complicado entablar una mínima conversación con alguno de los estelares brasileños que formaban el Gran Sevilla.

Pero en ese espacio de aquel hotel, entre el 'hall' y una piscina, no. Allí el tiempo conservaba lo mejor del fútbol. Conservaba a dos chavales que bromeaban, cada uno a su forma, uno tímido, otro dicharachero, dibujando en el gran profesional, campeón de todo, al jugador, a la persona, al chaval de la cantera. Y por supuesto dispuesto a intercambiar cualquier broma, saludo a conversación como uno más. 

Uno llevaba ya el 16 que portaría hasta su muerte y otro lo portaría, 10 años ha tenido que esperar. Pero qué mejor heredero. Cada vez que se viene a la cabeza aquel día de verano en Marbella, pocos días antes del 28 de agosto de 2007, no puedo más que rescatar, pensar y comparar. Comparar con el futbolista de hoy día que, mano en el fuego por delante, no habría sido Antonio, como no lo ha sido Jesús. Rescatar aquella figura de Antonio tan amable, tan sencillo, tan grande, tan llano, tan campeón y tan espectacular futbolista, todo en uno. Y pensar, en el ejemplo que en realidad es Antonio Puerta para todo aquel chaval que tenga el precioso, legítimo y lícito sueño de ser un gran futbolista del Sevilla o de cualquier equipo. Haría falta todo un equipo de 'Puertas' y 'Navas', haría falta un equipo de solo dorsales 16.

 

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El Desmarque