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La política económica y deportiva del Sevilla

Dow Jones, Nasdaq, Nikkei... Nervión

Escrito por Álvaro Ramírez

Martes, 04 Julio 2017 17:30
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Iborra lamenta con lágrimas la derrota en la final de Copa de 2016.

Dow Jones, Nasdaq, IBEX 35, Nikkei, Hang Seng, FTSE 30... son nombres que poco tienen que ver con el fútbol, pero con los que tienen que ir familiarizándose los aficionados del Sevilla FC, del Sevilla FC Bank. 

El Sevilla era un club de fútbol, un equipo my querido por sus aficionados, con jugadores queridos por su gente. Pero ahora ya de eso cada vez tiene menos. Ahora se rige más por índices bursátiles, por índices monetarios, por cifras y volumen de venta. Y lo mejor que haría es trasladarse directamente a Wall Street y empezar a cotizar, lo haría alto.

El Sevilla lo vende todo. Y caro. De hecho vende caro hasta sus abonos. No tiene compasión, no tiene empatía, vende y vende, a precios altos. Da igual a quién. Al Leicester, a la Juventus, a un aficionado de Nervión, a uno de la Negrilla, Sevilla Este o de Palmete. No entiende de diferencias. Es una máquina que ha demostrado ser fría, calculadora, y rentable, deportiva y económicamente.

Todo perfecto, si es el camino que quiere emprender el Sevilla, pero a veces el club, lo que le quede al engranaje de equipo de fútbol, debería tener ciertos gestos. Con sus aficionados, con algunos de sus jugadores. Porque entre otras cosas el Sevilla no tenía, por ejemplo, necesidad alguna de vender a Iborra, menos teniendo en cuenta el volumen de ingresos que registrará este verano (15 millones por Konoplyanka, 36 por Vitolo, probablemente 40 por N'Zonzi...). Pero una venta es una venta, por mucho carácter, competitividad y espíritu que pueda impregnar un jugador; ante una oferta interesante no hay contemplación posible en la calle Sevilla FC, como no hay contemplación si de un abono vendido se trata. Se rasca hasta el último euro. ¡Qué más da que no haya necesidad! Y no la había de vender a Iborra y no la había de encarecer los abonos.

Y por eso los beneficios del Sevilla van viento en popa y los grandes accionistas, contados con los dedos de una mano, pueden frotarse las manos si mañana llega un chino, un ruso o americano multimillonario pagando a 10 veces su valor la acción. Pero por esa misma regla de tres el Sevilla se mantiene como cabeza de ratón y más que acercarse se aleja de su escalón inmediatamente superior, el Atlético, al que directa o indirectamente refuerza cada verano con sus estrellas. Así será complicado darle caza al conjunto colchonero, que sí apostó en su día, con el oxígeno económico que da la Liga de Campeones, por retener a los mejores y subirse a las barbas de los grandes de España y de Europa.

El Sevilla no, por ahora no. Se conforma con su posición, se conforma con engordar su cuenta de resultados y sus beneficios, se conforma con vender todo lo vendible y con ser el cuarto en discordia y pelear por unos cuartos de Liga de Campeones. Esa es, a día de hoy, la ambición del Sevilla, por proyecto e inversión y venta.

Para lo demás, habrá que ver cómo está el Nasdaq y atender los índices de las principales bolsas del mundo. Y celebrar como goles y copas los beneficios y los índices diarios de subidas y castigar con pitos los números rojos. Es el Sevilla frío, el económico, el especulador.

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El Desmarque