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Los cuestionables actos del todavía entrenador del Sevilla

Sampaoli, diferencias entre rajar y rajarse

Escrito por Álvaro Ramírez

Lunes, 17 Abril 2017 20:08
Jorge Sampaoli, entrenador del Sevilla.
Jorge Sampaoli, entrenador del Sevilla.

A Jorge Sampaoli le gusta rajar. Nada que ver con objetos punzantes ni actos agresivos. Acepción sexta y séptima de la Real Academia de la Lengua Española, si es más de la sexta o la séptima la podemos dejar al entendimiento del buen lector. Le gusta hablar, le gusta el discurso, le gusta vender ideas y promocionarlas hasta el infinito con retórica que ni en la dirigencia de la citada RAE. Es una virtud.

A Jorge Sampaoli también le gusta rajarseQue es la acepción décima del mismo verbo, por cierto. Volverse atrás, acobardarse o desistir de algo a última hora. Lo ha hecho de hecho en casi tres veces en menos de un año. Raja mucho, sin duda, pero también se raja bastante. Se rajó ante su compromiso con el Granada, que el acto es igual de feo que rajarse en el Sevilla, pero por la escala de valores inmunda de este circo del fútbol, pues como que no importa si es un equipo menor. Estuvo a punto de rajarse el pasado verano cuando recibió una llamada de Argentina. Y ahora, ante la segunda llamada de la albiceleste de Messi, se vuelve a trabajar el significado número 10 de tan juguetón verbo.

Rajar y rajarse, en realidad, le pueden venir por la misma causa a Jorge Sampaoli. Que a ciencia cierta no se sabe bien si es un entrenador correcto con buena prensa, un buen entrenador con un discurso ridículo o un entrenador ridículo con un buen discurso. Yo me inclino más por un discurso que roza la ridiculez que no deja ver si es bueno, malo, excepcional o ridículo. Lo que sí que ha quedado ya patente es que cuando la cosa va bien raja y cuando la cosa no va tan bien, se raja. Síntoma de inseguridad y de una filosofía cogida con alfileres.

Cuando el Sevilla iba viento en popa, mérito suyo también, rajaba y rajaba, aspiraba a "campeonar" y sacrificaba el resultadismo por la belleza de un fútbol utópico, hablaba de fe en el ataque jugando sin delanteros y pedía al club jugadores de Play Station que luego ha dejado cinco meses sin utilizar. Pero rajar, rajaba, y de forma abundante.

Cuando el Sevilla ya no va tan bien, cuando los focos de la Liga de Campeones se han acabado, cuando ya no suena para el Barça, cuando la plantilla ha dejado de verlo como gurú y lo empieza a cuestionar, cuando el equipo pierde fuelle de forma alarmante por su falta de fondo físico, cuando Sampaoli ya no es querido por todos ni el Sevilla admirado por el mundo futbolístico, entonces Sampaoli se raja, ya saben, desistir de algo. Ya no habla de volver a "campeonar" con el Sevilla, de exigir jugadores de nivel, de competir de tú a tú con los gigantes españoles, ya se ha vuelto ambiguo, ya no habla de su futuro pero el que sí habla es su abogado con Argentina. Ahora sus rajadas dejan de ser atractivas para ser hasta irrespetuosas. 

Sampaoli, salvo milagro, que todo es posible en la inmunda escala de valores del fútbol, se marchará del Sevilla a final de la temporada. Y así debe ser. Debe irse porque no es un entrenador del que fiarse. Y es más, su forma de maniobrar, por irrespetuosa, merecería llegado a un punto hasta una destitución, aunque por condiciones económicas, flecos y el objetivo deportivo cercano no quepa tan drástica medida ¿o sí?

Lo mejor que puede hacer Sampaoli con el Sevilla más caro de la historia es quedar cuarto (tercero parece casi imposible), que evidentemente está bien, pero que en este club acostumbrado a títulos no es el summum. Dejar al equipo cuarto, marcharse a Argentina, entrenar a Messi, que es su sueño, y rajar a su gusto. Y el Sevilla, a buscar un entrenador que raje y se raje menos, que sepa quién tira los penaltis y que pase eliminatorias de verdad. Y todos contentos. No más paparruchadas que escuchar ni rajadas que valorar.

  • Mjdg

    Pues el articulo está bastante bien trazado, aunque no defina demasiado, no "se moja" mucho. Intereses comerciales, imagino. Para mi, como sevillísta de a pié, Sampaoli es un entrenador del montón, que se apunta cuando van de cara y se tapa cuando van de punta. Persona poco fiable y profesional poco integro. Creo que se merecería que el servicio jurídico del Sevilla FC le apretara las clavijas e intentara a él y a la AFA sacarle lo máximo posible, pecuniariamente hablando.

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  • o fabuloso

    Amén.

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