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Repaso y opinión de la relación de amor y odio del Sevilla

Sergio Ramos, con razón y sinrazón

Escrito por Álvaro Ramírez

Viernes, 13 Enero 2017 12:43
Sergio Ramos 'se disculpa' por su gol.
Sergio Ramos 'se disculpa' por su gol.

Sergio Ramos se equivocó. Sergio Ramos estuvo provocador. Sergio Ramos pudo ahorrarse su gesto a la grada. Sergio Ramos es sevillista. Sergio Ramos estuvo torpe. Sergio Ramos no es una gran figura de la historia del Sevilla. Sergio Ramos ha mostrado cariño al Sevilla. Sergio Ramos ha sufrido un trato injusto. Sergio Ramos se ganó la pitada. Sergio Ramos fue centro de todos los ataques. Sergio Ramos ha hecho lo mismo que otros muchos exsevillistas. A Sergio Ramos le duele el Sevilla. Sergio Ramos ha actuado de forma soberbia…

Y así podríamos continuar con múltiples aseveraciones, muchas en contra, otras a favor. Es decir, quien quiera atacarlo encontrará argumentos de sobra, más aún después de su actitud este jueves; quien quiera defenderlo también puede encontrar razones suficientes.

Entonces, ¿Sergio Ramos es bueno o es malo? ¿Es ángel o es diablo? ¿Es sevillista o antisevillista?

Pues seguro que ambas cosas, seguro que ha tenido bonitos gestos, bonitos detalles, y otros torpes y soberbios, irrespetuosos. Seguro que ha sufrido un tratamiento injusto en el Ramón Sánchez Pizjuán, y seguro que también hizo méritos en su día para ganarse la animadversión de parte de la grada.

La cuestión es cómo hay que encarar esta relación de amor y ahora más odio para el futuro y valorar hasta qué punto se ha equivocado Sergio Ramos, que equivocarse, se equivocó.

Sinceramente, el gesto de Sergio, desafiante, se ha extrapolado y se extrapolará por una razón entre otras, juega en el Real Madrid, y el Real Madrid es un equipo que en este siglo se las ha visto varias veces con el Sevilla en envites trascendentes. Y tanto Sergio como el Real Madrid han ganado al Sevilla, y han pasado por encima, y le han privado de títulos. Como otras veces hizo lo propio el Sevilla con el equipo capitalino.

El caso es que todo lo malo que tiene que ver con Sergio Ramos se redimensiona, en gran parte porque juega en un equipo odiado en Nervión, por un equipo que además muchas veces supera al Sevilla por fútbol, claro, pero también por favores.

Si Sergio Ramos no hubiera encontrado destino en su día en el Real Madrid, otro gallo podría haber cantado, seguramente. Todo lo malo se exagera y todo lo bueno, a favor del Sevilla, que ha hecho, también se minimiza. Posiblemente no haya jugador, o se cuentan con los dedos de una mano, que haya hecho mayor gala de sevillismo, más gestos de cariño al club nervionense y a sus símbolos, como a Antonio Puerta. No se le ha pasado felicitación en los títulos, recuerdos grabados (tatuajes incluso) y declaraciones de cariño al equipo donde creció (“me enterrarán con dos banderas, una del Sevilla y otra del Real Madrid”, “soy sevillista y lo seré siempre”).

Podríamos convenir que todo lo que tiene que ver con Sergio Ramos se redimensiona. Es una estrella mediática, es un jugador importante en el panorama internacional y es un futbolista histórico, sin duda, y además es capitán del Real Madrid.

Y por supuesto, también son más groseros sus errores, como el de este jueves. Que equivocarse se equivocó, sin duda. Sobre todo porque quizás estuviera Sergio más cerca que nunca de alcanzar una ‘reconciliación’ con el sevillismo, porque ya cada vez había más voces a favor de ese ‘reencuentro’ y porque de conducirse con más inteligencia con el tiempo habría alcanzado la comunión con el sevillismo, o con la mayor parte. Pero su gesto en el partido de la Copa cierra esas puertas, definitivamente o no es difícil saberlo. Pero las de la reconciliación las cierra Ramos. Y las cierra esa parte de la grada que lo tiene atravesado y que lo insulta por norma.

Y además, por si fuera poco, Ramos está torpe, porque deteriora esa relación y porque el domingo vuelve al Sánchez Pizjuán. Y porque calienta el partido cuando podría haberse presentado más frío tras la eliminación copera y el conflicto de animación existente en Biris Norte.

Errores hay por todas las partes, y falta de respeto es la actitud de Sergio Ramos como falta de respeto es la actitud de parte de la afición del Sevilla con él. Y eso está tan claro como al camero, porque sigue siendo de Camas, le duele el Sevilla, para bien y para mal. Le duele como para reaccionar de forma irracional y cargarse de reproches cuando su amor al equipo que le parió debía haber estado por encima de todo.

A partir de aquí se le podrá crucificar o salvar. Y posiblemente eso dependa más que de su sentimiento, fuera de toda duda, de los gestos, de la parafernalia, de la demagogia y del escudo que lleve en la camiseta. En esta sinrazón vivimos. En la que sabiendo una realidad uno la obvia y otro la utiliza. 

 

Ps. La sobreprotección del circuito mediático madridista a Sergio Ramos y al Real Madrid y los argumentos de defensa utilizados, los mismos que sirven para atacar al Barcelona cuando tercia, merecen capítulo y artículo aparte.

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El Desmarque